miércoles, 15 de noviembre de 2017

Ensayo: LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO


LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

Acuña Ángeles Anthonny
Facultad de Ingeniería Industrial y de Sistemas,Universidad Nacional de Ingeniería
Garcia Montaño Katherine
Facultad de Ingeniería Industrial y de Sistemas,Universidad Nacional de Ingeniería
Melgar Casas Estefani
Facultad de Ingeniería Industrial y de Sistemas,Universidad Nacional de Ingeniería

RESUMEN
La agricultura y la industria han sido consideradas tradicionalmente como dos sectores separados tanto por sus características como por su función en el crecimiento económico. Sin embargo, esta opinión ha dejado de ser ya adecuada. Por una parte, se ha reconsiderado y reevaluado la función de la agricultura en el proceso del desarrollo desde el punto de vista de su contribución a la industrialización y su importancia para un desarrollo armónico y una estabilidad política y económica. Por otra, la misma agricultura ha llegado a ser una forma de industria, a medida que la tecnología, la integración vertical, la comercialización y las preferencias de los consumidores han evolucionado según pautas que se ajustan más al perfil de los sectores industriales comparables, a menudo con una notable complejidad y riqueza en cuanto a su variedad y ámbito. En este trabajo se trata de examinar algunas de estas cuestiones y evaluar la función actual y potencial de la agroindustria en el desarrollo económico. Se comienza analizando la definición del sector y examinando algunos datos estadísticos de su importancia económica en todo el mundo. Se trata después la función que la agroindustria puede desempeñar en el desarrollo económico de los países en desarrollo para pasar a estudiar como están cambiando actualmente las condiciones del desarrollo agroindustrial en todo el mundo como consecuencia de las nuevas políticas y regímenes comerciales y de la evolución tanto de la tecnología como de las pautas del consumo de alimentos


INTRODUCCIÒN

La agroindustria se refiere a la subserie de actividades de manufacturación mediante las cuales se elaboran materias primas y productos intermedios derivados del sector agrícola. La agroindustria significa así la transformación de productos procedentes de la agricultura, la actividad forestal y la pesca.
Las industrias alimentarias son mucho más homogéneas y más fáciles de clasificar que las industrias no alimentarias, ya que todos sus productos tienen el mismo uso final. Por ejemplo, la mayor parte de las técnicas de conservación son básicamente análogas con respecto a toda la gama de productos alimenticios perecederos, como frutas, hortalizas, leche, carne o pescado. De hecho, la elaboración de los productos alimenticios más perecederos tiene por objeto en gran medida su conservación.
En contraposición a las industrias alimentarias, las no alimentarias tienen una amplia variedad de usos finales. Casi todos los productos agrícolas no alimentarios requieren un alto grado de elaboración. Pueden incluir, de forma mucho más característica que las industrias alimentarias, una serie definida de operaciones que, a través de los distintos productos intermedios, llevan al producto final. Debido al valor añadido de cada una de estas etapas sucesivas de elaboración, la proporción del costo de la materia prima original en el costo total disminuye progresivamente. Otra característica de las industrias no alimentarias es que muchas de ellas utilizan cada vez más productos sintéticos u otros sucedáneos artificiales (especialmente fibras) juntamente con las materias primas naturales.
Otra clasificación útil de la agroindustria es la distinción entre industrias proveedoras de materias primas e industrias consumidoras de materias primas. Las primeras intervienen en la elaboración inicial de los productos agrícolas, como la molienda del trigo y el arroz, el curtido del cuero, el desmotado del algodón, el prensado del aceite, el aserrado de la madera y el enlatado de pescado. Las segundas se encargan de la fabricación de artículos a base de productos intermedios derivados de las materias agrícolas, como la fabricación de pan y galletas, de tejidos, de papel, de ropa y calzado o de manufacturas de caucho.
Todos estos factores, es decir, la complejidad creciente de los insumos, los efectos de los procesos de innovación y nuevas tecnologías, la especialización y la gama cada vez mayor de procesos de transformación, hacen que sea más difícil establecer una distinción clara entre lo que debe considerarse estrictamente industria y lo que puede clasificarse como agroindustria.
Aún en el caso de las economías más adelantadas, estas industrias representan una gran parte de la actividad industrial total. En los países industrializados, aunque la agricultura primaria aporta una proporción muy pequeña del producto total, las distintas industrias derivadas de la transformación de productos agrícolas representaban casi un tercio del VAM total en 1994. La proporción es aún más alta (37,6 por ciento) en los países en desarrollo, donde la agroindustria es frecuentemente la principal actividad industrial y aporta una importante contribución a la producción, los ingresos de exportación y el empleo. No obstante, la parte correspondiente a las agroindustrias ha disminuido alrededor de 3 a 4 puntos porcentuales tanto en los países en desarrollo como en los industrializados desde 1980, siendo el descenso algo mayor en los primeros y ligeramente inferior en los segundos.
Entre los países industrializados, la CE realizó un avance considerable en lo que respecta a productos alimenticios, bebidas, tabaco y cuero, al que, no obstante, correspondió un descenso relativo en la mayoría de las demás ramas agroindustriales. América del Norte fortaleció su dominio del mercado de productos madereros y papel, e incrementó también notablemente su parte en las industrias del caucho y tejidos. En cambio, se registraron descensos relativamente pronunciados en Europa oriental y la CEI, donde los problemas de la transición económica repercutieron sensiblemente, entre otras cosas, en la actividad agroindustrial. Disminuyó la parte correspondiente a esta región en todas las ramas, en medida que varía de tres puntos porcentuales aproximadamente para el calzado, los productos madereros y el tabaco, hasta nueve o diez puntos para los alimentos, bebidas, tejidos y cuero.
Los aumentos generales de la contribución de los países en desarrollo al producto total se reflejaron en tasas más rápidas de expansión de sus industrias, en comparación con las de los países industrializados durante 1980-94 (Cuadro 5). Su tasa de crecimiento fue superior a la de las economías industriales y en transición en todas las ramas de la actividad industrial durante los años ochenta y, de nuevo, en 1990-94. Las industrias del caucho y el papel fueron particularmente boyantes durante todo el período, lo mismo que la industria de las bebidas en 1990-94.
Las industrias de los alimentos, bebidas y tabaco son con mucho el componente más importante de las actividades agroindustriales tanto en los países en desarrollo como desarrollados, y aportan también una parte considerable a su producto económico general. Por lo que respecta a los países en desarrollo, la fabricación de alimentos, bebidas y tabaco representó alrededor del 3 al 4 por ciento del PIB, porcentaje que mostró una notable semejanza en las distintas regiones durante los últimos decenios .Sin embargo, la región de América Latina y el Caribe constituye un grupo aparte. Aunque el peso económico del subsector ha sido históricamente mayor en esta región, ha tendido a perder importancia relativa desde mediados de los años ochenta, en contraste con lo ocurrido en otras regiones donde tendió a aumentar. A los precios constantes de 1990. Fuente: ONUDI. 1997. International Yearbook of Industrial Statistics 1997. Viena.
Expresado en relación con el PIB agrícola, el valor añadido en la fabricación de alimentos, bebidas y tabaco constituye un amplio indicador de la importancia de la elaboración en relación con la agricultura primaria .Como se deduce de la figura, la elaboración ha sido siempre un componente importante de la producción agroalimentaria general en América Latina y el Caribe, lo que indica una especialización relativamente mayor de toda la cadena alimentaria en esta región. Sin embargo, ha tendido a perder importancia en relación con el PIB agrícola total desde comienzos de los años ochenta en esta región. En cambio, en todas las demás regiones en desarrollo, la elaboración ha cobrado una mayor importancia en relación con la producción agrícola primaria, sobre todo en Asia y el Pacífico.

Función de desarrollo de la agroindustria

Estudios teóricos y empíricos sobre los cambios estructurales que acompañan al proceso de desarrollo han puesto de manifiesto una serie de pautas constantes. La más fundamental es una reducción constante del peso relativo del sector agrícola con respecto al no agrícola a medida que aumentan los ingresos per cápita. Este descenso relativo se observa como una reducción de la parte correspondiente a la agricultura en el valor añadido, empleo, comercio y consumo per cápita. Va unido a una disminución de la parte de la producción agrícola primaria en el valor del producto final, y a un incremento paralelo del valor añadido de la industria de elaboración de productos agrícolas.
A partir de estas observaciones ha surgido el concepto común de que el desarrollo implica necesariamente una trasferencia de recursos fuera del sector agrícola y que coincide en gran medida con el desarrollo industrial. Sin embargo, en tiempos más recientes el debate sobre el desarrollo se ha centrado en una cuestión mucho más pertinente, a saber, si cabe esperar que el sector agrícola aporte una contribución óptima al proceso general de crecimiento económico. Cabe preguntarse esto con respecto tanto al tamaño y funcionamiento del mismo sector agrícola, como a sus vinculaciones con el resto de la economía. Se puede aducir que el desarrollo de la agroindustria, para los países que cuentan con ventajas comparativas en este sector, puede contribuir a alcanzar un equilibrio adecuado entre la agricultura y la industria.
Para destacar la función de la agroindustria en el proceso de desarrollo cabe mencionar la hipótesis de concatenación de Hirschman2, la cual establece que la mejor vía de desarrollo consiste en elegir las actividades en las que el progreso inducirá otros progresos en otros lugares. Por consiguiente, una actividad que muestre un alto grado de interdependencia, medida en proporción al producto vendido a otras industrias o adquirido por estas, puede proporcionar un fuerte estímulo para el crecimiento económico. Aunque más adelante se analizará en detalle la cuestión de las concatenaciones, puede hacerse ya la observación general de que la agroindustria, dada su alta interdependencia con actividades precedentes y posteriores, puede desempeñar una función muy importante en la aceleración de la actividad económica.

Potencial de agroindustrias en los países en desarrollo

El potencial de desarrollo agroindustrial en los países en desarrollo está vinculado en gran medida a la abundancia relativa de materias primas agrícolas y al bajo costo de la mano de obra existentes en la mayoría de ellos. En estas condiciones, las agroindustrias más adecuadas son precisamente las que utilizan de forma relativamente más intensiva esas abundantes materias primas y mano de obra no especializada, mientras que es relativamente menos intensiva la utilización de capital y mano de obra especializada que se presumen escasos.
REVISIÓN DE LA LITERATURA

La agroindustria es la actividad económica que comprende la producción, industrialización y comercialización de productos agropecuarios, forestales y otros recursos naturales biológicos. Implica la agregación de valor a productos de la industria agropecuaria, la silvicultura y la pesca. Facilita la durabilidad y disponibilidad del producto de una época a otra, sobre todo aquellos que son más perecederos. Esta rama de industrias se divide en dos categorías, alimentaria y no alimentaria, la primera se encarga de la transformación de lo producido por la agricultura, ganadería, pesca y silvicultura en productos elaborados, en esta transformación se incluye los procesos de selección de calidad, clasificación (por tamaño), embalaje-empaque y almacenamiento de la producción agrícola, a pesar que no haya transformación en sí y también las transformaciones posteriores de los productos y subproductos obtenidos de la primera transformación de la materia prima agrícola. La rama no-alimentaria es la encargada de la parte de transformación de estos productos que sirven como materias primas, utilizando sus recursos naturales para realizar diferentes productos industriales.
En ciencias sociales se utiliza el concepto de sistema social para cualquiera de sus disciplinas integrantes como: Economía, Sociología, Política, Antropología, Ecología, Derecho, Trabajo Social, así como ritos y cultos, etc, ya que el término tiene identidad propia y definitoria, (igual que estructura social), sólo que ambos no son intercambiables porque son diferentes.
Sistema Social es un concepto que explica cómo se encuentra establecida la sociedad, llenando a la estructura de contenidos que interactúan por las redes de la misma estructura. Se asemeja a un organismo total, a un macrosistema (metasistema o sistema de sistemas) para un análisis con una interpretación total de consenso, equilibrio, cooperación y orden de los procesos entre actores, sus relaciones e interaccione

Tanto desde el punto de vista que propone el esencialismo (doctrina filosófica que sostiene que la existencia procede de la esencia) y el nominalismo (corriente filosófica que afirma que todo lo que existe son particulares), una taxonomía (la ciencia que organiza a los organismos vivos en un sistema mandado por una jerarquía de taxones), está en condiciones de ser considerada como un auténtico sistema natural.
CASO
En 2010 Agroin recibió asesoría del área agroindustrial de la Universidad Autónoma de Aguascalientes para diseño, prueba y desarrollo de una receta de los chiles poblanos rellenos con queso y capeados con huevo y freídos. Se trataba de que los chiles no fueran muy grasosos además de alargar la vida de anaquel de los productos bajo el mismo proceso. En esa etapa de apoyo con la Universidad Autónoma de Aguascalientes inició el uso de aceite de palma como uno de los ingredientes estrella para freír los chiles rellenos, que tan buena sensación han causado en el mercado de los Estados Unidos. Agroin también recibe un apoyo técnico por parte del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (CIATEQ), que consiste en un servicio de calibración semanal, durante 52 semanas, de equipos de medición como son las básculas y los termómetros. El comportamiento de las ventas, en la figura 3, muestra un reflejo de los apoyos recibidos de entidades de investigación y educación superior que han favorecido su éxito comercial, basado en procesos de innovación tecnológica, organizativa, de procesos y de producto, así como en mantener una curva ascendente en la creación de empleo y en el volumen de ventas y de esta manera lograr mayor integración regional productiva.

BIBLIOGRAFÍA

  • ONUDI. 1997. International Yearbook of Industrial Statistics 1997. Viena.
  • Wikipedia. (2017). Industria alimentaria. noviembre 13/2017, de Wikipedia Sitio web: https://es.wikipedia.org/wiki/Industria_alimentaria
  • Organización de las Naciones Unidas para la alimentación. (2017). Agroecología y Agricultura Familiar. noviembre 13,2017, de Organización de las Naciones Unidas para la alimentación Sitio web: http://www.fao.org/family-farming/themes/agroecology/es/
  • Jesús Gastón Gutiérrez Cedillo  & Luis Isaac Aguilera Gómez & Carlos Ernesto González Esquivel, Agroecología y sustentabilidad, Universidad Autónoma del Estado de México, México






Internacionalización de los sistemas agro-alimentarios

LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

Comercio e interdependencia de los sistemas nacionales agro-alimentarios

La región de América Latina y el Caribe ha conseguido una parte importante del mercado en los últimos 20 años gracias a la gran diversificación de su producción agrícola y al crecimiento dinámico de sus industrias de elaboración primaria, así como a la progresiva liberalización del comercio, factores que han permitido a esta región integrarse notablemente bien en los mercados internacionales. En cambio, la presencia de Africa en los mercados agro-alimentarios sigue siendo modesta, mientras que la pequeña parte de mercado correspondiente a los países de Europa central y oriental y la CEI muestra la dificultad de la integración de estos países en los mercados mundiales.

Las actividades del capital internacional en la agroindustria han alcanzado un nivel muy alto: de un total de 300 000 millones de dólares a que ascendió la inversión extranjera directa (IED) en 1995, se estima que 25 000 millones se destinaron a la industria agroalimentaria.
Una de las razones de la importancia creciente del comercio y flujo de capitales internacionales en la agroindustria ha sido el proceso de internacionalización, que se ha intensificado durante los dos últimos decenios y se ha manifestado en:
  • una mayor interdependencia e integración de las distintas economías y sistemas agrícolas nacionales, favorecida en particular por la liberalización y apertura al exterior de los mercados internos y el establecimiento de zonas internacionales de libre intercambio;
  • los rápidos progresos y difusión de las innovaciones tecnológicas;
  • la tendencia a obtener productos más homogéneos para el consumidor con características normalizadas a nivel internacional, lo que está relacionado con un proceso aparentemente contrario de fragmentación del mercado, en virtud del cual los segmentos de mercado se multiplican mucho más rápidamente que en el pasado y, en lugar de limitarse a un único país, se extienden a nivel internacional 
En el entorno actual de una competencia creciente en los mercados internacionales, las principales estrategias adoptadas por las empresas agroalimentarias han sido las de obtener, mediante adquisiciones de otras empresas que actúan en mercados exteriores, un nivel de competitividad que, en otras circunstancias, habría sido más costoso o arriesgado conseguir. En efecto, la industria agroalimentaria ha registrado desde comienzos de los años ochenta importantes adquisiciones, fusiones y acuerdos, cuya consecuencia principal ha sido el fortalecimiento de la concentración del mercado en numerosos sectores.

En el marco de una concentración creciente del mercado, las multinacionales han desempeñado una función de primordial importancia, fortaleciendo su posición en la mayoría de los sectores agro-alimentarios del mundo y basando su fuerza competitiva en altos grados de diversificación .

De una facturación total de 599 000 millones de dólares en 1990, los diez principales grupos multinacionales del sector agro-alimentario absorbían el 32 por ciento, y el mercado se concentra cada vez más en manos de unas pocas multinacionales.

La distribución geográfica de la industria está cambiando rápidamente. Los Estados Unidos, que eran el principal productor a comienzos de los años ochenta, perdieron terreno a lo largo del decenio y, a comienzos de los noventa, la UE había pasado al primer puesto, con una facturación de más de 600 000 millones de dólares, correspondiente a más del 35 por ciento del valor de la producción total. Sin embargo, la reducción de la supremacía estadounidense es menos acentuada por lo que respecta a los mayores holdings, ya que Cargill, Kraft, Pepsico y Coca Cola siguen a la cabeza de la industria, ocupando respectivamente los lugares primero, tercero, quinto y sexto de la clasificación mundial por facturación, mientras que la suiza Nestlé y la angloholandesa Unilever ocupan los lugares segundo y cuarto.
La necesidad de controlar el suministro de materias primas y la concentración creciente de la industria han creado un proceso de expansión basado en filiales extranjeras. Por término medio, las 100 primeras empresas controlan 15 filiales en el extranjero, pero las 13 empresas más internacionalizadas llegan a controlar hasta 42. Este proceso de expansión a través de filiales se ha desacelerado durante los últimos 15 años en lo que respecta a las empresas con sede en Estados Unidos, mientras que se ha acelerado en las europeas. Al mismo tiempo, ha aumentado el número y tamaño de las filiales situadas en países en desarrollo, mientras que ha ocurrido lo contrario en las situadas en Estados Unidos, Canadá y Europa continental.

Nuevas condiciones para la agro-industria

 LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

Regímenes de apoyo y comercio y pautas de la producción agroindustrial

Las políticas alimentarias y agrícolas nacionales y las políticas de comercio internacional son un factor determinante de la división internacional del trabajo y la distribución geográfica de la producción agrícola y agroindustrial. Es imprescindible realizar estudios sobre las perspectivas de los mercados nacionales e internacional de productos alimenticios y agrícolas para adoptar las decisiones sobre los marcos de política que permitirán a los productores y fabricantes mejorar su competitividad y aprovechar las oportunidades del mercado.
Tienen también importancia decisiva las políticas que influyen en los precios de los insumos y productos tanto para los productores, como para los fabricantes y consumidores. Por ello, se prestará atención a las políticas relacionadas con los impuestos, subvenciones, apoyo directo a los precios y aranceles, a plazos corto y largo.

Los responsables de las políticas se enfrentan con la tentación de ofrecer incentivos o un trato preferencial a las industrias que suministran insumos o a los productores, fabricantes o consumidores finales de los alimentos. Estas intervenciones de política pueden adoptar distintas formas: desgravaciones fiscales a los productores de insumos y productos, subvenciones de los precios de los insumos o los alimentos, precios subvencionados para los productores a niveles relativamente altos, aranceles protectores u otras barreras comerciales internacionales. Antes de adoptar este tipo de medidas es preciso analizar atentamente su sostenibilidad, ya que la historia está llena de ejemplos de consecuencias desastrosas provocadas por la eliminación repentina de tales medidas preferenciales.

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http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-agroindustria-y-retail-peru-siguen-atrayendo-importantes-inversiones-510714.aspx
Es importante que las políticas aplicadas en todos los niveles de los sistemas de producción y elaboración de alimentos sean compatibles y conduzcan a la misma meta. Las intervenciones de política, ya sean impuestos, subvenciones, apoyo o aranceles, deben generar beneficios netos para la sociedad. En otras palabras, la pérdida de ingresos fiscales debida a la reducción de impuestos debe compensarse con creces con un aumento de los puestos de trabajo y los beneficios derivados de la industria; el costo de una subvención debe compensarse con ganancias para los beneficiarios directos e indirectos de dicha subvención; unos precios relativamente altos deben garantizar el aumento necesario de la producción y la expansión de la industria en cuestión, proporcionando beneficios en términos de empleo e ingresos; y la subvención al consumidor final debe producir beneficios netos en términos de nutrición y productividad.
Un aspecto importante de las políticas de protección agrícola es el fenómeno de que los aranceles de los productos agrícolas elaborados son generalmente más altos que los aplicados a sus productos básicos primarios. Esta diferencia de aranceles entre el producto elaborado y su correspondiente producto primario se suele designar como progresividad arancelaria. Desde hace muchos años los países en desarrollo han señalado la progresividad arancelaria como una importante cuestión relacionada con el acceso al mercado y un obstáculo notable a sus esfuerzos por establecer industrias de elaboración. En un estudio reciente de la FAO4 se analiza el impacto de la Ronda Uruguay en la progresividad arancelaria para los productos agrícolas en la UE, Japón y Estados Unidos. El estudio muestra que la progresividad arancelaria ha disminuido como consecuencia de la Ronda Uruguay, creándose oportunidades para que los países en desarrollo diversifiquen sus exportaciones con productos básicos elaborados de mayor valor añadido. Se mantendrán todavía altos niveles de progresividad después de la aplicación de las concesiones de la Ronda Uruguay.
En muchos países en desarrollo, desde épocas coloniales hasta, al menos, comienzos de los años ochenta, se tendió a aplicar los impuestos directa o indirectamente en la agricultura mediante una combinación de medidas que entrañaban la adquisición obligada a precios inferiores a los del mercado, la aplicación de impuestos a los insumos, la subvención de manufacturas y unos tipos de cambio sobrevalorados. Sin embargo, este fenómeno presentaba situaciones muy diversificadas. Por una parte, para las bebidas tropicales, aceites, alcohol y tabaco, frecuentemente en el contexto de una agricultura mal pagada o con altos impuestos, se pagaban subvenciones enormes a la industria elaboradora, que estaba organizada o bien en forma paraestatal (como en Africa), o controlada por multinacionales (como en América Central y Asia) o también se caracterizaba por una estricta estructura oligopolista (como en gran parte de América Latina).

Por otra parte, la aparición de un sector moderno de elaboración de alimentos ha sido retrasada o incluso impedida en muchos casos por la combinación de impuestos agrícolas y subvenciones al consumo que ha caracterizado la política alimentaria tradicional en los países en desarrollo. En particular, los sistemas de distribución de alimentos se han basado en compras obligatorias o subvenciones a la importación, lo que ha reducido simultáneamente el suministro de productos locales y los precios de los productos alimenticios elaborados. De esta forma, se han reprimido artificialmente los incentivos para desarrollar la fabricación local de distintos productos alimenticios, especialmente en sectores como los productos lácteos, la carne envasada y los derivados del trigo. Además, en varios países en desarrollo se ha fomentado indirectamente el auge de una industria interna de elaboración de frutas y hortalizas mediante políticas punitivas adoptadas contra la producción de productos alimenticios básicos. Una política de «abandono benigno» o, en algunos casos, de abierta subvención en favor de los cultivos de regadío ha fomentado así el crecimiento de un complejo agroindustrial dedicado a las frutas y hortalizas en países tan diversos como Marruecos, Turquía, México y Chile. De igual forma, en el caso de las frutas tropicales, muchas empresas industriales nuevas han tenido éxito en la producción de zumos, conservas y productos de frutas para la industria nacional, gracias a la rentabilidad relativamente elevada de estos productos, a los adelantos tecnológicos en los procesos de transformación y a la necesidad de diversificar la producción con respecto al azúcar y otros cultivos de plantación.
Un ejemplo interesante de un desarrollo de este tipo es el del Brasil, donde la producción de zumos de frutas tropicales se ha multiplicado por 20 en los últimos diez años. Estas frutas, que provienen principalmente de las zonas del norte y nordeste del país, se solían consumir en forma elaborada sólo en los mercados locales, debido a que no se disponía de una tecnología que permitiera producir zumos con la estabilidad químicofísica necesaria para mantener las características organolépticas de un producto de nivel comercial aceptable. Este obstáculo tecnológico se superó completamente a lo largo de los años ochenta. Gracias a ello, la industria brasileña de elaboración de frutas tropicales, juntamente con la producción de las mismas frutas, ha crecido enormemente y ha adquirido una parte considerable del mercado de exportación en el que tiene casi el monopolio de algunos productos (por ejemplo maracujá).

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Un problema especial de transformación que afecta tanto a las políticas de precios como a la industria de la elaboración de los alimentos es la transición a las economías de mercado de las antiguas economías de planificación centralizada de Europa oriental y la CEI. En ellas, el sistema de precios antes de la transición se caracterizaba por grandes subvenciones a los productores de alimentos y a los consumidores. Aunque aproximadamente los dos tercios de la tierra agrícola pertenecían a explotaciones estatales o colectivas, prácticamente todas las agro-industrias eran monopolios estatales, las cuales prestaban poca atención a la calidad y al desarrollo tecnológico, incluso tratándose de productos que eran fuentes de alto valor para el comercio exterior (como el caviar). El proceso de transición ha modificado el entorno económico eliminando o reduciendo sustancialmente las subvenciones para los alimentos, mediante la privatización de la agricultura y la industria y a través de la des-reglamentación de los mercados locales. No obstante, al no existir un programa completo de liberalización, se han creado nuevos desequilibrios. Las subidas de los precios de los alimentos al por menor frecuentemente no se trasmiten a los agricultores porque la industria elaboradora es libre de utilizar el poder del mercado para obtener beneficios monopolísticos. Al mismo tiempo, los productores locales se enfrentan con una dura competencia de importaciones de calidad superior, como son los alimentos elaborados procedentes de occidente.
La tendencia actual de las políticas agrarias hacia una liberalización y una mayor orientación al mercado abre una serie de perspectivas interesantes para los productores agrícolas y agro-industriales. En un entorno macro-económico internacional caracterizado por una baja inflación y bajos tipos de interés en los países industrializados, el comercio internacional debería recibir un impulso significativo, especialmente para la liberalización de los mercados agrícolas. Las perspectivas de crecimiento son favorables, en especial gracias a la mayor diversificación del consumo alimentario, la tendencia a consumir bienes de elevada elasticidad y la importancia creciente de la comercialización y elaboración. Estos fenómenos podrían provocar una reasignación masiva de los productos agrícolas según nuevas pautas de ventajas comparativas, con arreglo a las nuevas perspectivas del mercado y a las posibilidades que abren la tecnología y la evolución de los gustos.
Además, en muchos países en desarrollo, a partir de mediados de los años ochenta y como consecuencia de la tendencia general hacia una mayor liberalización y orientación al mercado, parece haber surgido una nueva conciencia de la importancia de la agricultura y sectores conexos. En muchos casos, esta nueva conciencia ha coincidido con importantes cambios de política, como la privatización de las empresas gubernamentales de comercialización y elaboración y el final de las subvenciones a oligopolios privados en el sector de los productos básicos. Por consiguiente, parece que existen las condiciones para un crecimiento endógeno de la industria alimentaria nacional, en los casos en que pueden aprovecharse ventajas comparativas. Sin embargo, hay que destacar que, frecuentemente, continúa en los países en desarrollo la discriminación contra las agroin-dustrias nacionales, ya que se han atenuado solamente las políticas discriminatorias, pero no se han eliminado.

Evolución de la tecnología y pautas del consumo alimentario

Otros factores que configuran el futuro de la producción y comercio agroindustriales son la evolución de la tecnología y las pautas del consumo de alimentos, las cuales son más perceptibles en los países industrializados. A este respecto, el desarrollo tecnológico en la agricultura está pasando por una fase de transición de gran interés. Por otra parte, las mejoras en las técnicas de producción basadas en innovaciones químicas y mecánicas tradicionales han permitido incrementar excepcionalmente los rendimientos y mejorar mucho la calidad, principalmente en lo relativo a la homogeneidad de los productos y a la ausencia de defectos físicos. Además, en tiempos más recientes la investigación y tecnología agrícolas tienden a modelos diferentes, basados principalmente en innovaciones de tipo biológico y biotecnológico, así como en tecnologías modernas de elaboración.
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Aunque hasta ahora las mejoras en la productividad y los precios logradas mediante innovaciones en la elaboración han tenido una importancia extraordinaria en la agricultura primaria y se han transferido fácilmente al sector industrial, empiezan a materializarse también innovaciones en los productos. Aunque la mejora resultante en la variedad y calidad de los productos finales no va necesariamente paralela a una reducción de los costos, es de esperar que las innovaciones incrementen la eficiencia de la agroindustria y, mediante el correspondiente aumento de la demanda de insumos agrícolas por parte de la industria elaboradora, contribuyan a mitigar la tendencia a la reducción de los precios con que se enfrentan los productores primarios.

El pescado y otros productos marinos y acuáticos, cuyo suministro se ha intensificado y ampliado gracias al crecimiento de la acuicultura y otras técnicas de cría, se han convertido en alimentos que pueden elegir en su dieta los consumidores de ingresos más altos en los países desarrollados. Otro aspecto de esta tendencia es la valoración de características de los alimentos que se relacionan con métodos «primitivos» o «naturales» de producción. Además, forma parte de esta tendencia la agricultura biológica, que se basa en actitudes ecológicas y juicios de valor sobre las características intrínsecas de los alimentos, así como la tendencia a consumir productos más nutritivos, que posean también otras propiedades dietéticas convenientes. Estos variaciones en las pautas alimentarias de los grupos de ingresos medios de los países desarrollados representan un cambio de actitud que probablemente tendrá profundas consecuencias en las orientaciones de la producción alimentaria.
Asimismo, la tecnología moderna de la producción de alimentos tiende a multiplicar la variedad de productos derivados de los originales y naturales. Están proliferando artículos que incorporan innovaciones en su forma, color y propiedades organolépticas y de conservación, los cuales están inundando los supermercados y ofrecen a los consumidores diversas posibilidades de elección. El retorno a la «naturaleza» y al carácter artesanal del alimento original se complementa así, en forma un tanto paradójica, con un aumento del carácter artificial de estos nuevos productos, especialmente los de mayor refinamiento industrial. En este caso, el desafío para la industria alimentaria es cómo tratar de conciliar ambas tendencias mediante innovaciones en la elaboración y en los productos.
Una cuestión que se ha de considerar es la medida en que estos cambios en las pautas del consumo y la importancia creciente de los alimentos trasformados o elaborados en el consumo total de alimentos pueden influir en la inocuidad para el consumidor. Es indudable que las agroindustrias han contribuido a mejorar la calidad, variedad, valor nutritivo e inocuidad de los alimentos. No obstante, puede haber riesgos de infección alimentaria en todas las etapas de la elaboración industrial de los mismos: producción, transformación, envasado, almacenamiento y transporte. Asimismo, si no hay un buen control, el refinamiento mayor del producto implica la adición de conservantes, aditivos y otras sustancias que elevan su valor de mercado, pero pueden ser fuente de riesgos mayores para los consumidores. Otro factor que influye en la calidad e inocuidad de los alimentos es la intensificación de su comercio como consecuencia del proceso general de interdependencia de los sis-temas agroalimentarios (véase la sección Internacionalización de los sistemas agroalimentarios, pág. 253) y factores como los cambios en los gustos y preferencias hacia productos importados que tienen buena publicidad, así como la mayor demanda de alimentos de fácil preparación. No obstante, la intensificación de las corrientes comerciales hace que sea mayor la exposición potencial de los consumidores de una parte del mundo a los problemas de calidad e inocuidad de los alimentos procedentes de otras regiones. El transporte rápido y la prolongación de la conservación en almacén pueden hacer que alimentos contaminados lleguen a su destino más rápidamente y se mantengan en el mercado durante más tiempo, afectando así a un número mayor de consumidores. Estos problemas subrayan la importancia de disponer de normas alimentarias y mecanismos adecuados para una vigilancia y seguimiento rigurosos de la calidad e inocuidad de los alimentos elaborados de procedencia tanto interior como exterior.

Evolución de la agroindustria y países en desarrollo

La evolución de la agroindustria internacional que se examina en este estudio tiene consecuencias para los países en desarrollo y les ofrece la posibilidad de desarrollar sus sectores agroindustriales. Así pues, por una parte, es de esperar que el proceso gradual hacia una mayor liberalización del comercio y orientación al mercado de las políticas nacionales de los países desarrollados ofrezca oportunidades mayores a los países en desarrollo. Por otra, la necesidad de adaptar la producción a unas necesidades cada vez más específicas y exigentes de estos mercados constituye un desafío para la agricultura y la agroindustria de los países que desean abastecerlos. En efecto, el éxito de varios países en desarrollo en la expansión de su producción y exportaciones agroindustriales ha dependido en gran medida de su capacidad de satisfacer las exigencias de los mercados de países desarrollados.

Una característica del nuevo desarrollo agroindustrial es la importancia creciente de las actividades de elaboración y comercialización. La comprobación de que esto es decisivo para adquirir partes estables de los mercados internacionales viene de Israel, que constituye un caso de éxito en los años setenta y representó un modelo para experiencias análogas en otros países. El extraordinario crecimiento de las importaciones logrado en los años ochenta y noventa por algunos países dependió de una planificación completa de todas las fases de transformación del producto, desde el productor original hasta el consumidor final. Por ejemplo, para las frutas y hortalizas de fuera de estación que han sido uno de los principales sectores de expansión de las exportaciones de Chile, se necesita planificar cuidadosamente sus temporadas para garantizar que lleguen a los mercados europeos precisamente en los intervalos entre estaciones en que no se dispone de productos locales, ni siquiera de productos de fuera de estación.

Definiciòn y Dimensiones

 LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

Definición y tipos de agroindustria

Una definición común y tradicional de la agroindustria se refiere a la subserie de actividades de manufacturación mediante las cuales se elaboran materias primas y productos intermedios derivados del sector agrícola. La agroindustria significa así la transformación de productos procedentes de la agricultura, la actividad forestal y la pesca.
Es evidente que una parte muy considerable de la producción agrícola se somete a un cierto grado de transformación entre la cosecha y la utilización final. Por ello, las industrias que emplean como materias primas productos agrícolas, pesqueros y forestales forman un grupo muy variado: desde la mera conservación (como el secado al sol) y operaciones estrechamente relacionadas con la cosecha, hasta la producción, mediante métodos modernos y de gran inversión de capital, de artículos como productos textiles, pasta y papel.
Las industrias alimentarias son mucho más homogéneas y más fáciles de clasificar que las industrias no alimentarias, ya que todos sus productos tienen el mismo uso final. Por ejemplo, la mayor parte de las técnicas de conservación son básicamente análogas con respecto a toda la gama de productos alimenticios perecederos, como frutas, hortalizas, leche, carne o pescado. De hecho, la elaboración de los productos alimenticios más perecederos tiene por objeto en gran medida su conservación.
En contraposición a las industrias alimentarias, las no alimentarias tienen una amplia variedad de usos finales. Casi todos los productos agrícolas no alimentarios requieren un alto grado de elaboración. Pueden incluir, de forma mucho más característica que las industrias alimentarias, una serie definida de operaciones que, a través de los distintos productos intermedios, llevan al producto final. Debido al valor añadido de cada una de estas etapas sucesivas de elaboración, la proporción del costo de la materia prima original en el costo total disminuye progresivamente. Otra característica de las industrias no alimentarias es que muchas de ellas utilizan cada vez más productos sintéticos u otros sucedáneos artificiales (especialmente fibras) juntamente con las materias primas naturales.
Otra clasificación útil de la agroindustria es la distinción entre industrias proveedoras de materias primas e industrias consumidoras de materias primas. Las primeras intervienen en la elaboración inicial de los productos agrícolas, como la molienda del trigo y el arroz, el curtido del cuero, el desmotado del algodón, el prensado del aceite, el aserrado de la madera y el enlatado de pescado. Las segundas se encargan de la fabricación de artículos a base de productos intermedios derivados de las materias agrícolas, como la fabricación de pan y galletas, de tejidos, de papel, de ropa y calzado o de manufacturas de caucho.
Otra distinción se basa también en la naturaleza del proceso de producción que, en muchos casos, puede variar desde la artesanía hasta la organización industrial. Por ejemplo, en algunos países en desarrollo, el mismo artículo puede estar producido por un tejedor artesanal que trabaja en su casa con un telar manual o por una gran fábrica de tejidos que dispone de maquinaria especializada y sistemas complejos de organización y que produce una amplia gama de artículos industriales para los mercados interno y externo. En tales casos, puede desorientar una definición de agroindustria basada únicamente en los artículos que se producen, debido a que sólo el segundo de los dos métodos de producción mencionados tiene características industriales.
Sin embargo, hoy en día, resulta cada vez más difícil establecer una demarcación precisa de lo que debe considerarse actividad agroindustrial: los efectos de los procesos de innovación y las nuevas tecnologías obligan a ampliar la gama de los insumos agroindustriales que pueden tenerse en cuenta, incluyendo, por ejemplo, productos biotecnológicos y sintéticos. Esto significa que actualmente la agroindustria sigue elaborando artículos agrícolas sencillos, a la vez que transforma también insumos industriales muy especializados que frecuentemente son el resultado de notables inversiones en investigación, tecnología e inducciones. A esta complejidad creciente de los insumos corresponde una gama cada vez mayor de procesos de transformación, que se caracterizan por la alteración física y química y tienen por objeto mejorar la comerciabilidad de las materias primas según su uso final.
Todos estos factores, es decir, la complejidad creciente de los insumos, los efectos de los procesos de innovación y nuevas tecnologías, la especialización y la gama cada vez mayor de procesos de transformación, hacen que sea más difícil establecer una distinción clara entre lo que debe considerarse estrictamente industria y lo que puede clasificarse como agroindustria.

LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

LA AGRO-INDUSTRIA Y EL DESARROLLO ECONÓMICO

Agroindustria: Explotación agraria organizada como una industria
La agricultura y la industria han sido consideradas tradicionalmente como dos sectores separados tanto por sus características como por su función en el crecimiento económico. Se ha estimado que la agricultura es el elemento característico de la primera etapa del desarrollo, mientras que se ha utilizado el grado de industrialización como el indicador más pertinente del avance de un país en la vía del desarrollo. Además, se ha solido afirmar que la estrategia adecuada de desarrollo es la que permite pasar más o menos gradualmente de la agricultura a la industria, correspondiendo a la agricultura financiar la primera etapa de ese paso.


Sin embargo, esta opinión ha dejado de ser ya adecuada. Por una parte, se ha reconsiderado y reevaluado la función de la agricultura en el proceso del desarrollo desde el punto de vista de su contribución a la industrialización y su importancia para un desarrollo armónico y una estabilidad política y económica. Por otra, la misma agricultura ha llegado a ser una forma de industria, a medida que la tecnología, la integración vertical, la comercialización y las preferencias de los consumidores han evolucionado según pautas que se ajustan más al perfil de los sectores industriales comparables, a menudo con una notable complejidad y riqueza en cuanto a su variedad y ámbito. Esto ha entrañado que el desarrollo de los recursos de la agricultura resulte cada vez más sensible a las fuerzas del mercado y se integre más en los factores de la interdependencia industrial. Los productos agrícolas están determinados por tecnologías de complejidad creciente e incorporan los resultados de importantes esfuerzos de investigación y desarrollo, y responden en medida creciente a refinadas preferencias individuales y colectivas con respecto a la nutrición, la salud y el medio ambiente. Aunque todavía se puede distinguir entre la fase de producción de materias primas y la de elaboración y transformación, en muchos casos esta distinción queda difuminada a causa de la complejidad de la tecnología y según la medida de la integración vertical: la industrialización de la agricultura y el desarrollo de agro-industrias son, en efecto, un proceso común que está generando un tipo completamente nuevo de sector industrial.

Proceso de Elaboración de un producto

Objetivo de la Fabricación por proceso

  • Mantener el valor de la marca: La gestión integrada de la cadena de suministro, compras, inventario y proveedores se traduce en una mayor disponibilidad de bienes y servicios asociados a las previsiones de trabajo planificado y no planificado.
Las soluciones para la planificación de recursos empresariales (ERP), la gestión de activos empresariales (EAM), la gestión de proyectos, servicios y cadena de suministro se pueden aplicar como soluciones autónomas, integradas con un sistema de negocios corporativo ya existente o formando parte de una implantación integral de IFS Applications.IFS ofrece un paquete de negocios amplio e integrado para el sector de energía y servicios públicos, es relevante para el diseño y construcción desde las operaciones y mantenimiento diario hasta las renovaciones y en algunas ocasiones la retirada, garantizando que todos los accionistas pueden basarse en la referencia de una “misma hoja” con datos comunes y coherentes.Este enfoque sobre el ciclo de vida útil del activo permite a los responsables del diseño y construcción de la instalación trabajar junto con aquellos que operarán y mantendrán dicha instalación, obteniendo una visión compartida de toda la información relacionada con el activo. Esta es la base para la gestión optimizada “de principio a fin.


Cadena Productiva



CADENA PRODUCTIVA


Una cadena productiva es un sistema constituido por personas y empresas relacionados entre si, por una sucesión de operaciones de producción, transformación y comercialización de un producto o grupo de productos en un entorno determinado.
Por ejemplo, para obtener las semillas de frijol o papa se requiere de fertilizantes que lo producen y abastecen terceros, y cuando ya obtienes las semillas necesitas una movilidad para transportarlas.
Los proveedores de fertilizantes y los transportistas forman parte de tu cadena productiva.